Portugal, paraíso gastronómico

Nos damos una vuelta por Porto para disfrutar de la maravillosa comida portuguesa prestando especial atención a tres manjares como son la francesinha, la alheira y los pasteis de Belém, todo para chuparse los dedos.

FuenteAlvar Salvador

Caminando con paso lento pero firme llegamos hasta el país vecino, Portugal, y nos detenemos en un lugar mágico como Porto, conocido por su belleza, su encanto y su magia tanto de día como de noche, para disfrutar de su riqueza gastronómica y de sus platos más típicos a la vez que conocidos.

Portugal enamora por su riqueza, también en lo que a la gastronomía se refiere, con una cocina mediterránea con tres ejes principales como son el pan, el vino y el aceite en el que se deja notar el uso de las especies como el pimentón, la canela o el piri piri, con la influencia, siempre presente de las ex colonias de Asia, África y América (de la cocina brasileña).

Nos centramos en tres platos típicos que hacen las delicias tanto de vecinos como de turistas como son la Francesinha, la Alheira y los Pasteis de Belém. Tres manjares para suspirar y deleitarse, para disfrutar comiendo y, sobre todo, para chuparse los dedos una vez hayas terminado de degustarlos.

Francesinha, un placer para el paladar

Es, sin lugar a dudas, el  plato estrella de Porto y no puedes pasar por la conocida ciudad portuguesa sin comer una. Se trata de un sándwich que está relleno de varios tipos de embutido como son el jamón, las salchichas y los diversos tipos de carne. Todo ello cubierto por queso local y por una salsa con ese gusto picante con base de tomate y cerveza.

Se utiliza un pan de molde tostado que está relleno por todos los ingredientes anteriormente citados que se acaba cubriendo por ese queso e incluso por un huevo que acaba marchando al horno para ser gratinado y aderezado con esa mágica salsa que le da el toque de sabor preciso.

Una buena cerveza o el propio vino de Porto, con unas patatas fritas acaban siendo el complemento perfecto de un plato que tiene distintas variantes, incluso vegetarianas, que nos cuentan que nació por un emigrante portugués que intentó hacer una versión a la portuguesa del Croque Monsieur. Un plato contundente para disfrutar y llenar la boca de deliciosos y distintos sabores.

La Francesinha.
La Francesinha.

El sabor característico de la Alheira

Otra de las elaboraciones características de nuestro país vecino es la Alheira, que pasa por ser una interpretación portuguesa de la salchicha española pero que por su textura se suele identificar más con la andouillete francesa y está elaborada con carne de pollo, cerdo, gallito, piezas de caza como el conejo o la perdiz y pan, todo ello perfectamente condimentado con laurel, ajo y pimienta malagueta.

Su origen se remonta a los siglos XVI y XVII, cuando se cuenta que los judíos que vivían en la Península Ibérica, que estaban siendo perseguidos por la Inquisición, idearon un tipo de embutido que se asemejara a la carne de cerdo para engañar a sus perseguidores, ya que ellos no podían comer este tipo de carne con esta especie de salchichas, que parecían de cerdo pero que contenían todas las carnes permitidas por el judaísmo como el pollo, el pato, la perdiz o el conejo.

Cabe señalar que en la actualidad hay algunas que se hacen con alguna parte del cerdo pero que siempre están mezcladas con otro tipo de carnes y que acaba siendo otro de los platos estrella portugueses que merece la pena probar.

La Alheira.
La Alheira.

Pastéis de Belém y la magia del dulce bien entendido

Es un dulce único que llena el paladar de sensaciones indescriptibles y que pasa ser una de las especialidades de la cocina portuguesa, similares a las pastéis de nata. Los niños disfrutan, los mayores se relamen por las calles de Porto, da igual que sean las 10 de la mañana que las 20 de la tarde.

Pasan por ser unas tortitas de crema de 8-10 centímetros de diámetro cuya receta se desconoce ya que no ha sido desvelada en los doscientos años de antigüedad de los que consta este dulce.

Cuentan que tanto la pasta como la crema se comenzaron a elaborar en la “oficina del secreto”, oficina del segredo en portugués, a puerta cerrada y en un proceso lento y llevado a cabo con cariño, que suele durar dos días con una pasta de hojaldre y con una crema que tiene como base la yema de huevo, la leche y el azúcar. Esta delicia se puede comer tanto en caliente como en frío.

Tres platos típicos de la cocina lusa, dignos de ser disfrutados si llegas hasta cualquier rincón del país vecino, para que sientas la esencia de un país simplemente indescriptible y con un encanto especial como es Portugal.

Pastéis de Belém.
Pastéis de Belém.

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