Alimentos de Zamora | Los vinos zamoranos conquistan medio mundo

El elixir de los dioses tiene nombre zamorano

Imagen de archivo

In vino veritas, o lo que es lo mismo, en el vino está la verdad. Cierra los ojos. Piensa en un buen vino. Disfrútalo. Su olor, su color, su sabor, esa textura que cae suavemente a través de tu garganta, esas sensaciones únicas que te producen bienestar, esas sensaciones que solamente te produce un vino de Zamora.

De norte a sur y de este a oeste, los vinos se reparten a lo largo y ancho de la provincia, cada uno con una singularidad, pero todos con un factor común, ofrecer sabores únicos que no dejan indiferente a aquel que los prueba, repartiéndose en cuatro zonas diferenciadas: la DO Toro, la DO Arribes del Duero, la DO Tierra del Vino y la DOP Valles de Benavente.

Solos o acompañando a otros productos, son uno de los pilares de Alimentos de Zamora, y es que los vinos de la provincia provienen mayormente de viñas muy antiguas, cuidadas con mimo, para ofrecer cada temporada un producto inmejorable.

Y no es algo que digan solo los zamoranos, su expansión al mercado nacional e internacional cada vez es mayor, y los grandes enólogos y sumilleres alaban su cuerpo, su olor y su sabor, quedando más que asegurado el prestigio de las bodegas y de la calidad del vino zamorano.

“El vino es poesía embotellada”, decía Robert Louis Stevenson. La riqueza de los vinos de Zamora pasa por el Vino de Toro. A orillas del Duero, la uva tinta de Toro y la garnacha, así como las blancas malvasía y verdejo, son la materia prima para degustar vinos roble, crianza y reserva, que harán volar los sentidos.

El vino de Toro obtuvo la Denominación de Origen en 1987 delimitando la zona de producción a unas 6.000 hectáreas distribuidas en el alfoz de Toro. La producción media de cada cosecha es 18 millones de kilos de uva, el 90% de la variedad Tinta de Toro.

No mucho más lejos, llegamos a la Tierra del Vino, con una amplia variedad de uvas utilizadas que dan paso a finos vinos exquisitos. Tempranillo, garnacha, y Cabernet-Sauvignon destacan entra las tintas, mientras que las blancas más utilizadas son la malvasía, moscatel y verdejo.

Ya en los Arribes del Duero, nos encontramos con vinos con mucha personalidad elaborados a partir de tintas Juan García, rufete, tempranillo y bruñal junto a las complementarias garnacha y Mencía, junto con la malvasía como blanca principal que complementan albillo y verdejo.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arribes, obtuvo su reconocimiento el 27 de Julio de 2007, certificando el origen y calidad de su producto. Posee 452 Ha. que corresponden a 361 viticultores y a 14 bodegas.

“Valles de Benavente” es una zona vitícola de gran tradición que cuenta con multitud de elementos diferenciadores y que engloba os valles de Valverde, del Tera y de Vidriales). Las uvas tintas tempranillo, Prieto Picudo y Mencía y las blancas malvasía y verdejo son las más utilizadas para llegar a ofrecer vinos de ensueño.

En definitiva, los vinos de Zamora riegan la provincia de colores, burdeos, frambuesas y oro, siendo uno de los grandes atractivos del turismo, la tradición y la gastronomía, y alzándose como grandes embajadores allí donde van.

 

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